martes, 7 de diciembre de 2010


La mañana del 4 de enero, no era igual a las demás, o al menos para Chris lo era. Dos horas después estaría partiendo hacia las mágicas playas de Brasil. Las mágicas playas, donde todo ocurría, donde la diversión estaba asegurada, donde no necesitas mucho más que un traje de baño, una sombrilla, y un poco de protector solar.
Esa mañana el sol estaba brillante en el cielo a pesar de ser muy temprano, habían algunas pocas nubes y la tibia brisa chocaba en la cara de Chris, que no podía esperar más. Unos minutos después, su padre arrancó el motor del auto y dejaron la majestuosa ciudad por detrás.
Después de doce o más horas, Chris se despierta, el sol estaba radiante frente a él, miro por la ventanilla, y se encontró con la hermosa playa, arena blanca, agua cristalina, chicas hermosas tomando sol, surfers, ¡Todo era genial!. Al llegar al gran edificio de quince pisos, Chris corrió hasta su departamento, previamente reservado. Al abrir la puerta se encontró con una ventana y un enorme balcón con una hermosa vista al mar. Dejó sus cosas, se puso su traje y corrió hacia la playa que no estaba a más de nueve o diez metros.
Al llegar a la playa se tiró sobre la clara arena, pero así como se tiró se levantó, la arena ardía como fuego, el sol la había calentado demasiado. Corrió en dirección al mar. Entró en la cristalina agua y nado por un par de minutos, luego se recostó en la orilla y comenzó a ver a las personas que ese día habían ido a la playa, detuvo su mirada en una hermosa rubia, no pudo dejar de mirarla ni por un momento. Ella también lo miraba con una encantadora sonrisa, luego le guiñó un ojo, dio media vuelta y se fue acompañada por otras chicas.
Al día siguiente la lluvia no cesaba, Chris miraba la playa desde la ventana, se arrepintió de no haber invitado a su amigo Alex. Pero pronto se olvidó de la lluvia y recordó a la hermosa rubia, realmente era hermosa, hasta ya le gustaba. Se había decidido a hablarle la próxima vez que la viera.
En la noche la lluvia había terminado y otra vez el calor se hacía presente. Al día siguiente el día estaba espectacular, el sol estaba radiante y la sensación térmica pasaba los 40 ºC. Chris otra vez lo pensó mucho, pero se decidió a hablar con la hermosa rubia. Fue a la playa de lo más convencido, pero se decepcionó al no verla.
Chris estaba sentado mirando hacia el mar cuando alguien le toca el hombro, el se da vuelta y allí estaba la hermosa rubia. Ella dice -¡Hola! ¿Cómo te llamás? -en portugués. Chris intenta inventar un poco de portugués, en fin, no sabe que fue lo que dijo que la rubia se hechó a reír. -No te preocupes le dice, hablo español. -Otra vez iba la pregunta esta vez en español. Chris le dice su nombre y le pregunta -¿El tuyo?. La rubia lo mira con sus brillantes ojos verdes y le dice -Kateryna. -Con una sonrisa.
Esa mañana se pasaron paseando y charlando por la hermosa playa cuando se dieron cuenta de que era tarde y debían ir a almorzar. Se despidieron y acordaron verse esa tarde.
Esa tarde, Kateryna y Chris fueron a comprar helados y otra vez se la pasaron diviertiéndose en la playa. Chris no entendía porqué pero cuando estaba con ella se sentía tan bien, y el tiempo pasaba volando. La noche había caído otra vez y debían despedirse. Otra vez acordaron encontrarse en la playa al día siguiente. Y así lo hiceron.
Después de ya varios días de ver a Kateryna, Chris estaba completamente entregado a ella. ¡Le gustaba tanto!
Una noche Kateryna o Katy, como le decía él, lo invita a caminar por la noche en la playa, habría luna llena y sería muy bonito. El acepto y emprendieron su paseo por la hermosa playa, que de noche se veía aún más hermosa. Pero aunque la playa era hermosa el no podía dejar de mirar a Katy, estaba tan hermosa aquella noche.
Después de horas de charlar en la arena, cerraron la conversación con un beso. Chris sentía que volaba por los aires, sentía cosas que jamás lo había sentido antes. Se despidieron nuevamente con un beso y Chris se encaminó a su departamento.
Así pasaron varios días, cada día se gustaban más. Pero un día algo horrible pasó, algo que ellos sabían que iba a pasar, llegó el día de volver. Chris lo había pensado, pero no quiso darle importancia.
Llegó el día de la despedida, tal vez nunca más se volverían a ver. Chris se prometió no llorar. Katy lo abrazó entre lágrimas y le dijo suavemente -No me olvides. -Chris se lo prometió, se dieron el último beso y subió al auto. Allí por la ventana de atrás, veía a Katy, que lo saludaba entre lágrimas. Allí comenzó a llorar, se había enamorado realmente de un tan simple amor de verano.

2 comentarios:

  1. ojala existiera chris ):
    AAJAJAJ, te amo. ♥ gracias por poner mi nombre en la cosa esta :P

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  2. De nada melli, vos sos la rubia hermosa ♥ jaja !

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